Hace unos días dimos la bienvenida al 2019. Un inicio de año en el que es habitual marcarnos unos propósitos para los próximos meses… pero la verdadera prueba de fuego es esta semana de vuelta a la normalidad. Damos por finalizada el periodo de fiestas navideñas y nos damos de bruces con la rutina.

Aunque llevas días pensando en ello a veces no es fácil ponerse en marcha y aunque la voluntad y las ganas son fundamentales para mantenerse activo tenemos que tener en cuenta otros factores.

Es posible que durante la Navidad hayas descuidado no solo la alimentación (que es normal con tantas celebraciones) sino también la práctica de ejercicio. Es probable que esta falta de actividad te haya llevado a coger un par de kilos y que tus articulaciones se hayan relajado tanto que si quieres evitar lesiones lo mejor que puedes hacer es tomártelo con calma. Es aconsejable no empezar de golpe y habituar a tu cuerpo, poco a poco, a la rutina de ejercicios que tenías antes de las vacaciones.

No puedes pretender tener las mismas marcas que antes del periodo vacaciones por lo que tómate las primeras semanas con periodo regenerativo para volver, poco a poco, a los entrenamientos previos.

Por supuesto no hay que agobiarse y planificar la vuelta con calma y con cabeza… pero también siendo constantes. Algo que te puede ayudar es planificar tus sesiones de entrenamiento marcando entre uno y dos días de descanso… y mejor si la vuelta a la rutina es acompañada. Siempre puedes recurrir a algún amigo, familiar, compañero de trabajo con el que organizar la vuelta a la senda deportiva para apoyaros en los momentos más bajos y disfrutar juntos de los nuevos retos marcados para este año.

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