Llegó el día de la Quebrantahuesos…No se puede decir que entrenara mucho, más bien lo justo y necesario, puesto que solo he subido puertos 3 semanas, pero bueno tampoco había mucho más objetivo que terminarla. Salí el viernes por la mañana para llegar a primera hora de la tarde al hotel en Broto (a 40 km de Sabiñánigo) y esperar a Jaime. Fuimos a por el dorsal a Sabiñánigo, donde se respiraba muchísimo ambiente ciclista, y nos tomamos una cerveza con Fran y Patri. El resto de compis de TRIMAD, ya se habían ido para el camping a cenar y descansar. Nos fuimos pronto para cenar mientras veíamos la primera parte del España – Turquía, y la verdad es que cenamos bastante bien. Nos fuimos para el hotel a ver la segunda parte y a preparar nuestras bicis para el madrugón del sábado.

A las 5 sonó el despertador, desayunamos y nos preparamos. Finalmente la elección fue ropa de invierno…y aún así se quedó corta. La temperatura era de unos 7 grados. Fue imposible quedar con nuestros compañeros de TRIMAD, así que aparcamos, sacamos las bicis y a esperar la salida en la que estábamos unos 7000 ciclistas aproximadamente.

Y a las 7:30 en punto se daba el pistoletazo, pero no sería hasta 14 minutos después cuando pasáramos por el arco de salida. Primeros kilómetros rápidos, muchos ciclistas queriendo coger posiciones y grupetas…Jaime y yo esperando nuestra grupeta, hasta que llegamos a la Nacional dirección Jaca, y ahí ya nos pusimos a rueda de una, aunque pronto veríamos que esa se nos quedaba corta, así que nos fuimos a por otra.

En esos momentos el sol hacía acto de presencia y parecía que el tiempo no iba a ser tan malo y que nos iba a sobrar algo de ropa…jamás había estado tan equivocado. Jaime y yo seguíamos juntos a una media de unos 30 aprox y poco antes de que el terreno empezará a picar para arriba, él paró a orinar y yo, que iba a esperar un poco más, también decidí hacerlo unos 500 metros más adelante…pero ya no nos veríamos hasta mucho tiempo después.

Y poco a poco el terreno iba empinándose cada vez más, al tiempo que el sol desaparecía y las nubes cubrían más y más el cielo. Al pasar Canfranc estación es cuando empieza el puerto de verdad y la verdadera aventura, puesto que las primeras gotas hacían acto de presencia y nos advertían de lo que se nos venía encima.

De repente, ya no me sobraba nada a pesar de estar subiendo un puerto…el frío iba en aumento, los cristales de las gafas mojados por las gotas, ciclistas (entre ellos Beloki) dándose la vuelta y descendiendo por el lado izquierdo…y el puerto endureciéndose por momentos. Llegamos al avituallamiento, un montón de ciclistas parados en busca de algo que ponerse o algo caliente que beber. Tremendo ambiente y mérito de los voluntarios y aficionados que nos animaban pasando frío.

Yo pensaba que en el avituallamiento se acababa el puerto…pero no, todavía quedaba un km. Llegamos al túnel que indica el final del puerto, muchos ciclistas deciden darse la vuelta y…comienza el infierno…40 km de bajada…la bajada más dura y difícil que he realizado nunca.

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